La estafa del sobre

Últimamente, quizá ayudado por la crisis, el mercado de segunda mano disfruta de una gran actividad. Múltiples aplicaciones para móvil nos informan de si el producto que deseamos lo vende alguien y sobre todo si ese alguien es de nuestra ciudad para poder realizar el intercambio en mano y que así no nos puedan estafar… ¿ Seguro ?

Supongamos que queremos vender un televisor de segunda mano, uno bueno, y que lo dejamos en 500 €, lo ponemos a la venta en una de estas plataformas y al día siguiente ya recibimos el aviso de que hay una persona interesada en el mismo ¡Que suerte! Nos ponemos en contacto con el “cliente”, nos pide (por whatsapp) unas fotos de la televisión funcionando y tras un par de tira y afloja sobre el precio acepta los 500 €. OK todo es acordar el pago al recoger la televisión en mi propia casa (¡Genial! No tengo ni que llevarla a su casa). Por supuesto el “cliente” no va a llegar a nuestra casa y darnos 500 € en mano, vaya estafa más cutre si así fuera, si no que nos informa que no quiere llevar tanto dinero en el bolsillo por la ciudad (como si una tele pasara desapercibida) que le demos un número de cuenta de una entidad bancaria y que te hace un ingreso en cuenta. Te lo piensas, eso de dar un número de cuenta y un titular, hmmmm, mal asunto, pero bueno, con eso tampoco va a poder quitarme dinero de la cuenta y como uso la banca online en modo paranoico para controlar mis gastos no me va a poder meter un gol por ahí, así que ni corto ni perezoso le mandamos un whatsapp con el nombre del titular, la entidad bancaria y el número de cuenta, que me ingrese los 500 € y cuando venga por la televisión compruebo en la banca online si está ingresado o no, ¡Qué listo soy, como mola la banca online!.

Al día siguiente a mediodía recibimos el aviso del “cliente” de que ha hecho el ingreso por que se fía de ti y que vas a entregarle la mercancía, así que quiere quedar por la tarde a eso de las 8, después del curro para no molestar (¡Que tío más guay!). Ante tal abanico de facilidades quedamos con él en nuestra casa a las 8, y efectivamente a las 8 se presenta un tío normal en la puerta, sin pinta rara ni cartel que indique sus intenciones, aún así le informamos que antes de entregar la televisión debemos verificar que el ingreso está hecho, abrimos la banca online en la SmartTV para que él pueda comprobar que la tele y el SmartTV funcionan perfectamente y vemos que efectivamente a las 15:12 minutos se han ingresado en tu cuenta 500 € ¡Maravilla!. Le damos la televisión, la mano e incluso un beso si es del sexo contrario (o del mismo según gustos) y nos quedamos tan anchos, el comprador y la televisión desaparecen escaleras abajo, desdibujándose al atravesar el descansillo mal iluminado.

¿Donde está la estafa? Al día siguiente, decidimos que hay que comprar una nueva televisión del doble de pulgadas que la vieja, con lo ahorrado y los 500 € de la vieja podemos permitirnos un bicho interesante, así que comprobamos que tenemos los 2000 € ahorrados en el verano trabajando como zapador más los 500 € de la televisión vieja, total 2500 €, abrimos la banca online y ¡Oh Dios! Sólo hay 2000 €, ingresados en su día por los zapadores de Alcorcón, ni rastro de los 500 € de la transacción de ayer, ¿Donde está nuestro dinero?

atm-envelope

El procedimiento es sencillo, el “cliente” ha ido a un cajero después de que cerrara la oficina y los empleados se hayan ido a comer (importante que los empleados no estén) y ha hecho un ingreso en nuestro número de cuenta por valor de 500 € y que deposita a través de sobre. Por supuesto el sobre lo deposita vacío, pero eso la oficina no lo averigua hasta el día siguiente que hagan el control de los ingresos hechos mientras la oficina estaba cerrada. Sin verificar el contenido del sobre a nosotos se nos anota en cuenta un ingreso con fecha de “hoy” de 500 € y “fecha valor” mañana o pasado (cuando la operación pueda ser verificada por los empleados). Por supuesto cuando los empleados verifican que en el sobre no hay 500 € retrotraen el ingreso y aquí paz y después gloria, y la televisión en casa de otro. Eso si, podemos pasar por la oficina y recoger el sobre vacío y llamar a Gil Grissom para que saque huellas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *